Hoy es mi cumpleaños,
hoy hago recuento, miro atrás.
No
me considero una persona pesimista e intento ver las cosas desde la
mayor racionalidad y un punto de vista positivo. Creo que de las
malas decisiones nace la experiencia que te lleva a tomar buenas
decisiones.
Pero
este año entro en mi nueva edad un tanto desilusionada, apática. Miro
a mi alrededor, a las personas que siempre me han rodeado y observo
sus vidas, muchos parados, algunos con trabajos basura y sólo unos
pocos, los más afortunados, con un trabajo estable. A estos últimos
los envidio, pero hasta estas personas con un ''buen'' trabajo '' y
con sueldo digno tiemblan día a día por quedarse en la calle. Y no
es justo.
Llevo un año viviendo en una nueva ciudad que ya no es tan nueva, apostando por un negocio en el cual he invertido dinero, dinero que no tenía, por lo que me he endeudado con un banco. En realidad yo quería ser profesora en la educación pública y me preparé para ello, pero esto se truncó a causa de los recortes, por eso nos decidimos, unos amigos en la misma situación y yo, a lanzarnos a montar nuestro propio negocio sin más ayuda que el sacrificio de nuestros padres, que han demostrado creer en nosotros por encima de todo. Sin la ayuda prometida por el Estado, ni siendo mujer, ni emprendedora, ni menor de treinta. Todo era mentira.
Llevo un año viviendo en una nueva ciudad que ya no es tan nueva, apostando por un negocio en el cual he invertido dinero, dinero que no tenía, por lo que me he endeudado con un banco. En realidad yo quería ser profesora en la educación pública y me preparé para ello, pero esto se truncó a causa de los recortes, por eso nos decidimos, unos amigos en la misma situación y yo, a lanzarnos a montar nuestro propio negocio sin más ayuda que el sacrificio de nuestros padres, que han demostrado creer en nosotros por encima de todo. Sin la ayuda prometida por el Estado, ni siendo mujer, ni emprendedora, ni menor de treinta. Todo era mentira.
Y
así pasan los meses con varias crisis cada cierto tiempo, valorando si seguimos
con esto o abandonamos el barco. Y siempre continuamos con la
esperanza de la mejora, porque de perdidos al río, porque según
están las cosas habrá que seguir intentándolo... pero todo tiene
un límite.
Hoy,
día de mi cumpleaños, aunque parezca mentira, entro motivada a
sacar mi negocio adelante, a invertir de nuevo en prepararme unas
oposiciones que para no variar no sabemos si van a salir. Y así tiramos
de frente, contando con la confianza incondicional de nuestros
padres, que ven cómo sus hijos se han formado, preparado, estudiado
hasta la saciedad, se han tirado a la piscina y no obtienen
resultados. Por lo menos están en España, pensarán viendo cómo
otros ya han emigrado. Nunca podremos pagarles lo que han hecho por
nosotros, a veces me parece increíble que crean en nuestros
proyectos de esa manera.
Mi
vida a los veintiocho no me la imaginaba así, la verdad. Me la
figuraba con un sueldo decente, viviendo mi vida independizada física
y económicamente. Puede que la culpa sea mía por formarme
expectativas, aunque me parece lógico aspirar a aquello para lo que
nos hemos preparado y que considero merecemos los jóvenes de este
país. Lo ilógico sería estudiar, esforzarte, trabajar, tener
iniciativa con la idea de no prosperar. Te dicen que es lo que hay,
que según están las cosas... Las cosas están mal, sí, es verdad,
pero no puedo evitar llorar de rabia cuando escucho a los de arriba
mentir, engañarnos e intentar convencernos que tenemos que
apretarnos el cinturón mientras se destapan día a día casos de
corrupción en las altas esferas, de los cuales conoceremos sólo la
punta del iceberg.
Seguiré
luchando por mi futuro, porque creo que el sacrificio siempre tiene
su recompensa, sin poder evitar pensar, sin embargo, como esto sería
posible si no nos pusieran continuamente la zancadilla, cargándose
de un plumazo a una generación.
No
estamos parados, no somos unos ninis, trabajamos, invertimos,
buscamos, pero casi lo habéis conseguido, casi nos habéis anulado,
casi nos hacéis creer que son verdad vuestras mentiras, vuestros
discursos. Aunque a veces nos ponéis muy fácil desmontar vuestros
engaños gracias a la mala calidad de personajes disfrazados de
políticos que tenemos que aguantar. Si algo nos estáis enseñando,
bajo mi punto de vista, es a no creer en los políticos, ni en las
instituciones ni en el sistema.
Pero
mientras quede esta rabia en nuestro interior no todo está perdido.