Ordenaron
colocarle una venda en los ojos y se paró el mundo, su mundo. ¿No
tenemos acaso cada uno nuestro propio universo? ¿Un universo creado
a imagen y semejanza de nuestros sueños y aspiraciones?
Ella
también lo tenía. Pero llegó el horror y la barbarie y su creación
fue desquebrajada. La venda no solo le tapaba los ojos, la venda
segaba sus esperanzas, amputaba sus recuerdos, talaba sus ideas,
nublaba su razón. Ya no sentía, ya no creía, ya no era ella.
Lo
habían conseguido.
